CHATEAU DE CASTELBOUC
El castillo y el pueblo de Castelbouc, imponentes y monumentales, invitan a la contemplación. El castillo se alza sobre un pedestal, dominando el pueblo excavado en la roca caliza.
Cuenta la leyenda que en 1095, cuando todos los señores y hombres de armas partieron en busca de la Tumba de Cristo en Palestina, el señor se quedó en el castillo para mantener la fortaleza que representa Castelbouc. Tras algunas hazañas de armas, atrajo los favores de las damas del lugar e hizo todo lo que estuvo en su mano para satisfacer sus deseos, hasta el punto de que acabó muriendo.
Tras su muerte, una cabra, símbolo de virilidad, apareció sobre el castillo y se alejó hacia el horizonte.
Casas antiguas típicas de la región, callejuelas llenas de flores y una pequeña playa de guijarros le permitirán disfrutar de la belleza de este lugar, así como de la frescura del Tarn.