PAULHAC-EN-MARGERIDE
El pueblo de Paulhac-en-Margeride es conocido por su historia en la Resistencia, pero también por acontecimientos mucho más antiguos relacionados con la Bestia de Gévaudan.
En la frontera entre los departamentos de Cantal y Alto Loira, el municipio de Paulhac-en-Margeride es bastante inaccesible. Esta situación geográfica le permitió desempeñar un papel innegable en la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial. El municipio fue condecorado con la Croix de Guerre con estrella de bronce por el papel que desempeñó durante aquellos años de resistencia contra el enemigo nazi. Se ha erigido un monumento en honor de todos los maquisards que lucharon en el municipio, así como un museo dedicado a la Resistencia de Mont-Mouchet.
El pueblo también es famoso por su pasado, ligado a la historia de la Bestia de Gévaudan. Se dice que, en el siglo XVIII, se registraron varios ataques de la bestia en el municipio, entre ellos dos en particular. El 11 de agosto de 1765, dos hermanas, Marie-Jeanne y Thérèse Valet, fueron atacadas por la Bestia de Gévaudan, y sólo Marie-Jeanne consiguió escapar. Su valentía le valió el apodo de "la pucelle du Gévaudan".